No tenían que usar incómodos escritorios ni sillas ergonómicas como nosotros en la actualidad y, a pesar de llevar una vida menos contaminada, los escribas del Antiguo Egipto también sufrían dolores de espalda, como los oficinistas de estos tiempos.
Un equipo de arqueólogos examinó docenas de esqueletos de varones adultos de la necrópolis de Abusir, en la ribera occidental del Nilo, algunos kilómetros al norte de Saqqara, en la región de Menfis, que se utilizó entre los años 2700 y 2180 antes de la era cristiana.
Evidencias consultadas por los estudiosos mostraron que al menos treinta de esos varones egipcios trabajaban como escribas, aquellos altos dignatarios, privilegiados conocedores de los secretos de los jeroglíficos y el cálculo encargados de registrar la historia.
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«Esta gente pertenecía a la élite de la época y constituía la columna vertebral de la administración estatal», señaló Veronika Dulíková, egiptóloga y miembro del equipo de arqueología.
Eran personajes que disfrutaban de una vida privilegiada con un estatus social elevado gracias a su alfabetización, en una época en la que solo el uno por ciento del Antiguo Egipto sabía leer y escribir, señala el reporte, publicado por la revista Nature.
En los últimos años, apuntaron los autores del informe, numerosos académicos investigaron diversos aspectos asociados con los escribas, incluyendo estatuas que se les dedicaron, iconografía, materiales y sistemas de escritura y el análisis de documentos individuales.
Escribas con osteoartritis
Sin embargo, nunca se había realizado «una investigación exhaustiva sobre los restos esqueléticos de estos antiguos escribas egipcios», centrándose en sus actividades y su posible influencia en el desarrollo de cambios en sus huesos relacionados con la actividad, indicó Nature.
Los expertos compararon los restos de los escribas con los de los demás esqueletos de varones de Abusir y descubrieron que los copistas padecían osteoartritis, una degradación del tejido de las articulaciones.
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La afección, reportó Nature, se encontró en las articulaciones que conectan la mandíbula inferior con el cráneo, la clavícula derecha, el hueso superior del brazo derecho conectado con el hombro, la parte inferior del muslo, los huesos del pulgar derecho y en toda la columna.
Así como los empleados gubernamentales de hoy en día «sufren lesiones en el cuello y la columna vertebral por sentarse en escritorios y arquearse hacia adelante para mirar las pantallas, los escribas del Antiguo Egipto soportaban tensiones físicas comparables al encorvarse sobre papiros durante sesiones prolongadas», comentó el portal Arnet.













