Hace mucho tiempo, por razones desconocidas, el magnífico Majzor de Lisboa fue partido en tres: el primer volumen llegó a Israel hace más de sesenta años, pero el destino de las otras dos partes era un misterio hasta ahora, cuando el volumen finalmente se «reunió» en Jerusalén.
El Majzor de Lisboa es un manuscrito decorado de pequeño formato, sobre pergamino, probablemente escrito e ilustrado en la capital portuguesa en la segunda mitad del siglo XV.
Incluye oraciones y poemas litúrgicos para las principales fiestas y fechas religiosas del judaísmo, incluyendo Rosh Hashaná, Iom Kipur, Pésaj, Shavuot y Sucot, según el rito sefaradí.
Presenta decoraciones artísticas en toda su extensión, típicas de la iluminación manuscrita portuguesa, con marcos de encaje o filigrana, y está enriquecido con motivos geométricos y florales.
Una obra de la escuela de Lisboa
Este Majzor fue producido por la escuela de Lisboa, que creó obras maestras en los últimos días del judaísmo portugués. Los judíos de España ya habían sido expulsados y algunos emigraron a Portugal, donde, durante un breve periodo, pudieron practicar su religión.
Para 1496, muchos de los judíos de Portugal ya habían sido empujados fuera del país, mientras que otros fueron obligados a convertirse.
Entre las «obras monumentales» creadas durante ese período se encuentra la mundialmente famosa Biblia de Lisboa (actualmente en la British Library) y otros manuscritos, incluyendo este Majzor, explicó el doctor Haim Neria, de la Biblioteca Nacional de Israel (BNI).
«Parece que incluso en sus momentos más difíciles, la comunidad judía portuguesa no abandonó sus libros», y «llevó estos tesoros culturales consigo a su siguiente destino», señaló Neria.
Un acto de preservación cultural
En cuanto al Majzor de Lisboa, en algún momento se dividió en tres partes. La primera, que contiene las oraciones del Shabat, llegó a Jerusalén en 1957. Junto con un famoso Códice, fue obsequiado por la comunidad judía de Alepo al presidente Yitzhak Ben-Zvi.
El paradero de los otros dos volúmenes fue un misterio hasta hace poco, cuando fueron subastados. Debido a su valor histórico, fueron retirados de la subasta a petición de la BNI y adquiridos en su nombre.
Ahora, a través de medios electrónicos, la Biblioteca «podrá reunir las versiones digitales de los tres volúmenes para su estudio e investigación», destacó Neria, según el cual la adquisición de este manuscrito es «un acto de preservación cultural y rectificación histórica».
El regreso de este tesoro justo en la época de Rosh Hashaná es «especialmente significativo -completó el experto-, ya que el Año Nuevo judío es uno de los momentos litúrgicos más importantes del calendario» hebreo, «un tiempo de oración, reflexión y renovación».













