Un teólogo estadounidense afirmó que algunos hallazgos arqueológicos en Jordania muestran que la ciudad de Sodoma -protagonista junto a Gomorra de una de las más conocidas historias bíblicas- fue destruida por un asteroide más potente que una bomba atómica.
Investigaciones anteriores ya habían indicado que la antigua ciudad de Tall el-Hammam (o Tell el-Hammam), en el sur del valle del Jordán, sufrió un destino catastrófico que algunos expertos apuntaron como consecuencia de una explosion de aire cósmico.
Ahora, «excavaciones en Jordania son evidencia de que una de las historias más dramáticas e improbables de la Biblia podría ser literalmente cierta, según el destacado teólogo John Bergsma», señaló el tabloide británico Daily Star.
De acuerdo con el libro del Génesis, Dios hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra por su «maldad», aniquilándolas por completo.
«En Tall el-Hammam -dijo el diario- se vieron ejemplos de tal devastación y lo que se encontró cambió por completo la perspectiva del doctor Bergsma sobre el Antiguo Testamento».
¿Pruebas del impacto?
Citado por el Daily Star, el teólogo «recordó los testimonios de calentamiento extremo en esqueletos y fragmentos de cerámica encontrados por los arqueólogos», que podrían ser «prueba del impacto directo de un asteroide».
En el artículo, firmado por Michael Moran, se recuerda que, «hace unos 3.600 años, la ciudad de Tall el-Hammam era próspera: significativamente más grande y poderosa que Jerusalén o Jericó», pero que «casi de la noche a la mañana desapareció».
«La ausencia de puntas de flechas u otros signos de asedio en las ruinas», prosigue la nota, sugiere que «lo que sea que destruyó» Tall el-Hammam (o Sodoma) y su vecina (posiblemente Gomorra) «no fue un ataque militar».
Siempre según el tabloide de Londres, «Steven Collins, el arqueólogo principal de Tall el-Hammam, le contó al doctor Bergsma algunos de los sorprendentes hallazgos», en especial que «las piezas de cerámica descubiertas en el sitio estaban cubiertas de trinitita».
Bergsma recordó que se trata de la «capa de vidrio que se forma cuando explota una bomba atómica en el desierto y se derrite la arena». Los arqueólogos, continuó, hallaron pruebas «de que una enorme ráfaga de calor procedente del cielo incineró esas ciudades gemelas» en lo que hoy es Jordania.
Más energía que la bomba atómica de Hiroshima
Collins, prosigue Moran, comparó la devastación en la zona del río Jordán con el evento de Tunguska, cuando un asteroide se estrelló contra la atmósfera de la Tierra sobre Siberia, en 1908, causando una devastación generalizada.
La de Tall el-Hammam «fue mayor que la explosión de 1908 sobre Tunguska, donde un bólido de 50 metros de ancho detonó con 1.000 veces más energía que la bomba atómica de Hiroshima».
«Además -dijo el Daily Star-, el estallido en el aire también pareció haber producido grandes cantidades de sal, según James Kennett, profesor emérito de Ciencias de la Tierra en la Universidad de California».
Ese dato, indicó, recuerda obviamente «la historia de la esposa de Lot, convertida en sal después de la destrucción de Sodoma».
El diario reconoció que «algunos arqueólogos acusaron a Collins de sacar conclusiones precipitadas sin pruebas suficientes», pero en setiembre del 2021 un artículo en la prestigiosa revista Nature pareció darle la razón.
Según el estudio, preparado por expertos de varias universidades de Estados Unidos, una «explosión aérea» del tamaño de la que arrasó Tunguska «destruyó Tall el-Hammam, una ciudad de la Edad del Bronce Medio en el Valle del Jordán, cerca del Mar Muerto».
«Una afluencia de sal relacionada con el estallido de aire», continuó el reporte en Nature, «produjo hipersalinidad, inhibió la agricultura y provocó un abandono durante 300 a 600 años» dentro de un radio de cerca de 25 kilómetros en la zona de Sodoma y Gomorra.
En todo caso, este conjunto de hallazgos «realmente cambió mi perspectiva» sobre el Antiguo Testamento», aseguró Bergsma. «Cosas que parecían demasiado extravagantes» para ser ciertas, «en realidad se muestran como un evento histórico», completó.













