Investigadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) descubrieron en Kafr Qasim, en el centro del país, una «magnífica y extensa» finca agrícola samaritana de hace unos 1.600 años.
El hallazgo se concretó durante unas excavaciones que las autoridades encargaron a la AAI antes de la construcción de un nuevo barrio en la zona, una práctica habitual en Israel para detectar tesoros arqueológicos que pudieran ser dañados por las obras.
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Según se informó, los expertos descubrieron «impresionantes restos de un asentamiento samaritano que existió durante unos 400 años, desde finales del período romano hasta finales del período bizantino (siglos IV-VII de la era cristiana).
El yacimiento se describe en fuentes históricas como la cuna de Menandro, el mago samaritano, sucesor de Simón el Mago, considerado el padre de las sectas gnósticas y uno de los primeros conversos al cristianismo.
Alla Nagorsky y Daniel Leahy Griswold, directores de excavación para la AAI, señalaron que el tamaño y esplendor de los edificios descubiertos, la calidad de sus suelos de mosaico «y las impresionantes instalaciones agrícolas apuntan a la gran riqueza y prosperidad de la comunidad samaritana local a lo largo de los años».
Sandías y espárragos
Uno de los edificios conserva un espectacular suelo de mosaico, decorado con un denso patrón geométrico e imágenes vegetales. Junto a su medallón central se ven hojas de acanto combinadas con raras decoraciones de frutas y verduras, como uvas, dátiles, sandías, alcachofas y espárragos.
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En la entrada de esta sala se encontraba una inscripción griega parcialmente conservada que deseaba buena suerte al propietario del edificio, destacó el reporte de la AAI.
Además, en la parte norte de la finca se halló una almazara (prensa de aceitunas), un amplio depósito y un baño público de purificación (mikve). La almazara fue cuidadosamente planificada y constaba de dos alas: una de producción y la otra con salas auxiliares.
En las áreas de producción se encontraron dos prensas de tornillo, así como una gran tina de trituración para las aceitunas.
«Con el paso de los años -dijo Nagorsky-, la finca experimentó cambios drásticos: la riqueza y el lujo de los edificios fueron remplazados por la producción de aceite y las instalaciones agrícolas» y «los nuevos muros dañaron los suelos de mosaico».
La lucha contra los bizantinos
La experta sugirió que esos cambios están relacionados con las revueltas samaritanas bajo el dominio bizantino, una serie de levantamientos de los siglos V y VI de la era cristiana contra los emperadores que aplicaban leyes restrictivas a los miembros de otras religiones.
Lo que hace que este lugar sea particularmente interesante, continuó, es que, a diferencia de otros sitios de la época que fueron destruidos en esas revueltas, la finca siguió adelante «e incluso preservó su identidad samaritana».
Así lo demuestran, por ejemplo, «las lámparas de aceite de cerámica samaritanas descubiertas en nuestra excavación», dijo Nagorsky.
«Este es un sitio fascinante que muestra la trayectoria histórica entre los días de prosperidad y la decadencia de la comunidad samaritana», siguió la experta de la AAI.
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«Su larga existencia y estos impresionantes hallazgos nos permitirán reconstruir su historia a lo largo de los siglos y enriquecerán nuestro conocimiento sobre esta población en la antigüedad», completó.
Tras el descubrimiento de la finca samaritana, el Ministerio de Vivienda de Israel informó que está cooperando con los arqueólogos de la AAI en el terreno y ayudando en las operaciones de conservación, al tiempo que promueve el desarrollo del barrio en otras áreas.













