Arqueólogos israelíes que excavaban en la zona de la Ciudad de David, en Jerusalén, encontraron un antiguo anillo de oro, que probablemente perteneció a un niño o una niña que vivió en el periodo del Segundo Templo, hace unos 2.300 años.
Es el segundo hallazgo de este tipo en un año: a fines de mayo del 2024 también se encontró un anillo de oro, seguramente usado por un pequeño o una pequeña de Jerusalén hacia la misma época.
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Este anillo, señalaron desde la Autoridad para las Antigüedades de Israel (AAI), se une a otras piezas de joyería del período helenístico temprano descubiertas en esta excavación.
Se trata, precisaron investigadores de la AAI y de la Universidad de Tel Aviv, de una joya que habría sido «enterrada en el contexto de una práctica bien conocida de ese período, que simbolizaba la transición de la infancia a la edad adulta».
¿Un anillo viejo o un anillo nuevo?
Rivka Lengler, una de las expertas presentes en las excavaciones cuando apareció el anillo, contó que estaban tamizando la tierra cuando uno de sus colegas descubrió la forma de una joya.
Al principio pensaron que podía ser un anillo contemporáneo que «se le había caído a alguno de los excavadores, pero cuando lo examiné, inmediatamente lo consideré algo antiguo», relató.
«Llamamos a los demás arqueólogos, todos se reunieron a nuestro alrededor y se maravillaron con el hallazgo especial -dijo Lengler-. Fue muy emocionante».
A primera vista, los excavadores notaron la gran similitud con el anillo descubierto en el 2024, solo que este era aún más pequeño. «Al sostenerlo en mi mano -confesó-, me sentí parte de mi historia».
Al tocar el anillo, aseguró Rivka, «pude conectar con la gente que vivió aquí en Jerusalén hace miles de años».
Los directores de la excavación en Jerusalén, los doctores Yiftah Shalev y Marion Zindel de la AAI, Efrat Bocher, del Centro de Investigación de la Antigua Jerusalén, y el profesor Yuval Gadot, de la Universidad de Tel Aviv, brindaron algunos detalles extra sobre el descubrimiento del anillo de oro.
Según estos expertos, los dos anillos de oro fueron hallados en una capa arqueológica que data de finales del siglo III o principios del siglo II antes de la era cristiana, situada «en los cimientos de un gran edificio que da testimonio de la riqueza de sus ocupantes».
Un pendiente y una cuenta de oro
En el mismo estrato donde se desenterraron estos anillos se hallaron recientemente varios pendientes de bronce. Y también se descubrieron un pendiente de oro decorado con la imagen de un animal con cuernos y una cuenta de oro, todos datados en el período helenístico temprano.
La doctora Zindel destacó que el hecho de que los dos pequeños anillos y el resto de las joyas se descubrieran bajo el suelo del edificio plantea la posibilidad de que estuvieran enterrados allí a propósito.
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«Una de las posibilidades que se están examinando es que las joyas encontradas en los cimientos del edificio se encontraran en el contexto de una conocida costumbre del período helenístico», dijo Zindel.
Las mujeres prometidas, continuó la experta, «enterraban joyas y otros objetos de su infancia en los cimientos de la casa como símbolo de la transición de la infancia a la edad adulta».
La influencia india y persa
Por otro lado, apuntaron los investigadores, las joyas que combinan oro con piedras preciosas de colores brillantes, como el granate, «eran muy conocidas en este periodo, en el que la moda se vio influenciada por países orientales como India y Persia«.
Esas influencias de la moda «se hicieron posibles gracias a las conquistas de Alejandro Magno y a la consiguiente apertura de canales comerciales con estas regiones», abundaron los arqueólogos israelíes.
Bocher remarcó que esta es la primera vez que se encuentra en Jerusalén un conjunto tan grande de joyas de oro de ese período.
«Esta riqueza expuesta es muy poco común en cualquier estrato arqueológico y da testimonio de la riqueza de Jerusalén y del alto nivel de vida de sus habitantes durante este período», completó Bocher.













