Cada mañana, apenas abrir los ojos, millones de judíos en todo el mundo pronuncian una breve plegaria hebrea que acompaña a generaciones desde hace siglos, el modé aní, una oración sencilla pero poderosa que abre el día con gratitud y con la idea de que un nuevo amanecer es un milagro.
La plegaria dice, en hebreo: Modé aní lefaneja, melej jai vekaiam, shehejezarta bi nishmatí bejemlá, rabá emunateja. En español, suele traducirse como: Te agradezco a Ti, Rey vivo y eterno, que me devolviste mi alma con misericordia; grande es Tu fidelidad.
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Una de sus particularidades es que, a diferencia de otras plegarias, no contiene ninguno de los nombres de Dios. Esto permite que pueda recitarse incluso antes de realizar las abluciones matinales, convirtiéndose literalmente en las primeras palabras del día. La sencillez del texto contrasta con la profundidad de su mensaje.
Por esa brevedad y su tono positivo, el modé aní suele ser también la primera plegaria que aprenden los niños. De esta manera, introduce desde la infancia un hábito espiritual marcado por la gratitud y la esperanza.
En la tradición judía, además, el despertar se compara con una pequeña “resurrección”: al dormir, el alma se retira parcialmente del cuerpo, y al abrir los ojos vuelve a él. De allí surge la idea de agradecer por el retorno del alma, entendido como un símbolo de confianza renovada por parte de Dios.
A primera vista, la plegaria parece centrarse exclusivamente en el agradecimiento. Sin embargo, diversos comentaristas subrayan que el modé aní encierra también un mensaje de renovación y de oportunidad: cada día es un nuevo comienzo, incluso después de los errores del día anterior.
En un reciente artículo publicado en My Jewish Learning, la escritora Sara Esther Crispe propone una lectura aún más profunda: “El modé aní trata de mucho más que gratitud. La palabra modé puede significar ‘agradecer’, pero también ‘admitir’ o ‘rendirse’”.
Según explica, la plegaria no solo es un agradecimiento, sino también una admisión de nuestra falibilidad y un acto de humildad ante lo divino.
Transformar la realidad
La autora agrega que, “cuando nos miramos honestamente a nosotros mismos, debemos admitir que cometimos errores. Sin embargo, se nos concede otra oportunidad para transformar nuestra realidad”. Es decir, al recitar el modé aní, cada persona reconoce que tropezó, pero también que la vida le concede la posibilidad de volver a empezar.
Desde esta perspectiva, el modé aní funciona como un botón de reinicio espiritual: la jornada comienza no solo con gratitud, sino también con la conciencia de que se abre la oportunidad de corregir, mejorar y vivir de manera más plena.
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La fuerza simbólica de esta plegaria también llegó al ámbito cultural y mediático. A fines del 2020, la actriz israelí Gal Gadot, conocida mundialmente por su papel de Mujer Maravilla, reveló que recita la plegaria hebrea modé aní cada mañana como parte de su rutina personal.
“Yo doy las gracias cada mañana… nada debe darse por descontado”, remarcó Gadot durante una charla con la revista estadounidense Vanity Fair.












