A mediados de este mes de agosto, se informó que una de las más grandes empresas de defensa de Israel, y entre las principales del mundo, Elbit Systems, firmó un contrato de más de 1.600 millones de dólares con un país europeo cuyo nombre no se dio a conocer.
Se trata de una práctica común en el terreno de la defensa, que en general apunta a mantener la discreción en regiones complicadas o evitar problemas en el límite entre la diplomacia y la geopolítica.
Y, a veces, también desnuda la hipocresía de muchos gobiernos cuando se trata de buscar a los mejores proveedores para sus compras de equipamientos militares.
Esta vez, se trata de Serbia, cuyo presidente, Aleksandar Vucic, había anunciado en junio la cancelación de venta de municiones a Israel a causa del ataque de los aviones con la estrella de David contra blancos militares y nucleares en Irán.
Hablando en una conferencia de prensa en Belgrado, Vucic dijo que Serbia era el único país de Europa que exportaba armas a Israel tras el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023.
Sin embargo, continuó el mandatario, citado por la prensa de la región, la incursión israelí sobre Irán, que abrió la llamada Guerra de los Doce Días, se había decidido discontinuar las exportaciones.
«Una cosa es lo que exportábamos después del 7 de octubre, y otra es la situación actual -declaró el presidente serbio-. Ahora lo paralizamos todo y lo estamos enviando a nuestro propio ejército».
Ahora, la prensa israelí reveló que es Serbia el país del multimillonario contrato con Elbit, que prevé la compra de sistemas de artillería y cohetes de ataque de precisión de largo alcance, además de equipos «altamente sofisticados» de guerra electrónica y de inteligencia, entre otros.
OPINION I Serbia’s Aleksandar Vucic has unleashed the full and frightening force of a state security apparatus moulded to answer only to him.
Read the opinion by @LukaGlusac:https://t.co/s2dd27rlhe— Balkan Insight (@BalkanInsight) August 18, 2025
La guerra que estalló en Gaza después del ataque del 7/10, y que se extendió luego a frentes en el Líbano y con Irán y el régimen de los hutíes, viene mostrando quiénes son los verdaderos amigos de Israel, con matices que van del apoyo de Estados Unidos a las dudas de Alemania.
Además, tiene repercusiones en el terreno de la defensa y la venta de equipamientos militares: muchos de los países que critican a Israel están adquiriendo los equipos de alta calidad producidos por las empresas nacionales.
En el caso de Serbia, parecería estar fuertemente relacionado con la situación política interna del país, donde -curiosamente- la oposición considera al presidente Vucic un «amigo de Israel» que «pagaba» esa amistad con la venta de municiones.
Vucic viene enfrentando una fuerte oleada de protestas callejeras contra su gobierno, al que acusan de estar convirtiéndose en un régimen «autocrático». Con ese escenario de fondo, el presidente tiene que hacer también malabarismos en el frente internacional.
La decisión de suspender la venta de municiones a Israel fue considerada por algunos analistas como una maniobra par apaciguar a la oposición de izquierda, pero también le valió cancelar un suculento negocio.
Según datos revelados en enero de este año, las exportaciones de Belgrado a Israel en este renglón pasaron de apenas 1,4 millones de euros en el 2023 a 42,3 millones en el 2024.













