Dos congresistas de Estados Unidos, un republicano y un demócrata, presentaron un proyecto de ley que, de ser aprobado, permitiría al presidente Donald Trump entregar a Israel poderosos bombarderos B-2 en caso de que Irán retome sus planes de desarrollar armas nucleares.
Los B-2 fueron los principales protagonistas del ataque estadounidense del 22 de junio último sobre dos plantas nucleares del régimen de Teherán sospechadas de participar en el diseño de armas atómicas: Natanz y Fordow.
Ahora, mientras crecen las dudas sobre las intenciones del gobierno de los ayatollahs de seguir adelante con sus planes, a pesar de los daños causados por los bombardeos de Israel y Estados Unidos, los dos congresistas presentaron el proyecto de ley Bunker Buster Act.
Según informó el New York Post, la ley de «demolición de búnkeres» permitiría al presidente «tomar medidas para garantizar que Israel esté preparado para cualquier contingencia si Irán intenta desarrollar un arma nuclear».
Al presentar el proyecto, los legisladores Josh Gottheimer (demócrata por Nueva Jersey) y Mike Lawler (republicano por Nueva York) afirmaron que Irán es «el principal estado patrocinador del terrorismo y uno de los principales enemigos de Estados Unidos».
Por eso, advirtieron, Teherán «jamás podrá tener un arma nuclear».
En un comunicado, Gottheimer recordó que «Irán asesinó a decenas de estadounidenses, incluyendo soldados, y atacó repetidamente a nuestro principal aliado democrático» en el Medio Oriente, Israel.
Las Fuerzas de Defensa de Israel, enfatizó, deben poder «defenderse de Irán y garantizar que no pueda reconstruir su capacidad nuclear».
Durante la incursión de junio, seis B-2A lanzaron doce bombas GBU-57 anti-búnker sobre la planta de Fordow y un séptimo avión descargó dos proyectiles similares sobre de Natanz. Estas bombas son capaces de penetrar estructuras fortificadas.
Reseñando la noticia, el portal estadounidense Daily Caller recordó que los bombarderos B-2 son «activos estrictamente controlados» por el Pentágono «debido a su importancia estratégica y su número limitado» (solamente diecinueve en operación hasta el momento).
De hecho, son operados solamente por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y todavía no se exportó a ningún otro país. Israel, por ejemplo, pudo llevar a cabo una intensa campaña de bombardeos sobre Irán, pero no cuenta con la tecnología decisiva de los B-2.
El Daily Caller recordó además que Gottheimer ya había propuesto una legislación similar en el 2022, pero que aquella versión del Bunker Buster Act «nunca ganó impulso y no logró pasar por el Comité de Asuntos Exteriores» de la cámara de representantes en Washington.













