Uno de los delanteros del momento en el fútbol argentino marcó un gol clave después de varios partidos de «sequía» y, cuando le tocó hablar con la prensa al terminar el encuentro, evocó los desafíos que Jesús y Moisés enfrentaron en el desierto.
Adrián Maravilla Martínez convirtió con un afortunado cabezazo el gol con el que su equipo, Racing Club, derrotó a Boca Juniors como visitante en la noche del domingo último, en una de las semifinales del actual torneo de la tierra de los campeones del mundo.
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Martínez, un delantero de poderoso olfato goleador y habitual artillero estrella de su equipo, venía de diez partidos sin poder perforar los arcos contrarios, pero se pudo desquitar contra el popular Boca Juniors a los 29′ del segundo tiempo del choque en la Bombonera, en Buenos Aires.
Como la figura de la noche, Maravilla fue buscado insistentemente por las cámaras de las cadenas de la televisión deportiva, antes las cuales reiteró su profunda fe cristiana y su afición a usar figuras bíblicas.
«Todos los partidos estoy preparado para convertir, pero a veces no depende de mí», comenzó explicando frente a los micrófonos. El gol, al fin y al cabo, «es una circunstancia» del partido, una eventualidad más allá de «tantas veces que te llega la pelota», señaló.
El desierto y los hijos de Dios
Frente a Boca, sin embargo, llegó la recompensa por estar «siempre creyendo», remarcó el futbolista, según el cual «todo hijo de Dios pasó por el desierto», en referencia metafórica a los obstáculos que todos enfrentamos en nuestras vidas.
«Jesús pasó cuarenta días en el desierto, y Moisés cuarenta años: cuando uno cree en Dios, no todas las cosas son positivas», añadió el futbolista del Racing Club.
«Dios te prepara, te moldea ahí, cuando las cosas no salen», como cuando hay que recorrer el desierto y encontrar una salida. «Ahora, me toca disfrutar», completó con una sonrisa.
La historia de Jesús en el desierto, donde ayunó 40 días y fue tentado por el diablo, se narra principalmente en los evangelios de Mateo y Lucas, con una versión más breve en Marcos, en el Nuevo Testamento.
Esos pasajes describen las tentaciones relacionadas con el hambre, el poder y la adoración, a las que Jesús se enfrenta usando las Escrituras.
Por su parte, la historia de Moisés y los israelitas en el desierto es parte del relato del Éxodo en el Tanaj, el Viejo Testamento. En su camino desde Egipto y la esclavitud hacia la tierra prometida de Israel, Dios puso a prueba al pueblo elegido.
Se trata de un momento crucial de la civilización occidental: durante ese duro peregrinaje los israelitas recibieron los Diez Mandamientos, el marco ético y moral judeocristiano que influyó profundamente en leyes, valores y la estructura social que rigen hasta la actualidad.
Encontrando la fe en la cárcel
En un nivel mucho más terrenal, la historia de Maravilla Martínez también tuvo sus momentos de «desierto»: el futbolista estuvo preso durante siete meses en el 2014 tras ser acusado de incendio y robo en la casa del agresor que había baleado a su hermano.
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Liberado después de establecerse que no había pruebas en su contra y gracias a la declaración de cuarenta testigos que demostraron su inocencia, la experiencia en la prisión fue la que acercó al jugador, de 33 años, a la fe cristiana.
La misma fe que, después de un partido en el que marcó un tanto decisivo, lo llevó a recordar que, en un mundo donde «hay gente que cree (en Dios) y está enferma en un hospital» esperando a sanarse, «yo no me puedo quejar porque no convierto un gol».













