La ciudad israelí de Yokneam, mencionada en la Biblia y cercana al temido Armagedón, es ahora un moderno centro tecnológico que aprovecha su cercanía a una de las mejores universidades del mundo y tiene un plan para seguir creciendo y duplicar su población.
El alcalde de Yokneam, Roman Peres, firmó recientemente un acuerdo con los ministerios de Vivienda y de Finanzas para poner en marcha un plan de 1.800 millones de shekels (unos 535 millones de dólares) para construir la infraestructura necesaria para esa expansión.
Según se informó, el plan prevé la construcción de unas 6.000 nuevas viviendas, además de aproximadamente 10.000 metros cuadrados para locales comerciales, con el objetivo de llevar la población de la ciudad de unos 25.000 a 50.000 habitantes.
Yokneam, dijo Peres, está escribiendo «un nuevo capítulo histórico». La inversión, aseguró, «garantizará a nuestros hijos un futuro de educación innovadora, una comunidad sólida y una de las mejores calidades de vida del país».
Para el ministro de Construcción y Vivienda, Haim Katz, esta inversión significa «un motor para el crecimiento económico y social, crea nuevas oportunidades de empleo y es una parte integral de la política para fortalecer y desarrollar la región» del norte de Israel.
«Prioridad nacional»
La ciudad, que en la Biblia es señalada como un pueblo habitado por levitas y que se ubica cerca de Haifa y de la colina de Megido (conocida en las profecías apocalípticas como Armagedón), es desde hace varios años una zona de «prioridad nacional».
Esa condición legal, que garantiza beneficios de impuestos e inversiones, impulsó el establecimiento de varias compañías de alta tecnología. Yokneam también se beneficia por la cercanía al Technion, en Haifa, uno de los polos tecnológicos más destacados de la región y el mundo.
En marzo de este año, durante una visita a Yokneam, el director general del Ministerio de Cooperación Regional, Gilad Shadmon, afirmó que la ciudad demuestra «cómo una combinación adecuada de innovación, desarrollo urbano e inversión en educación crea una comunidad próspera».
La localidad norteña, a la que el ministerio describió como una «ciudad a la vanguardia de la alta tecnología y la innovación» es «un socio natural para promover iniciativas regionales en tecnología, educación e infraestructura», completó Shadmon.
Compañía para Yokneam
Pero en Israel, donde todo lo tecnológico avanza muy rápido, es importante no dormirse en los laureles: a principios de este mes de setiembre, se inauguró el Parque de Ciencia e Innovación Kinneret, en el cruce de Tzemach, a apenas unos 50 kilómetros al este de Yokneam.
El nuevo proyecto cubre un área de aproximadamente 20.000 metros cuadrados, con cerca de 7.000 dedicados a espacios de trabajo y laboratorios avanzados.
Desde su apertura, más del 85 por ciento de la zona construida ya está ocupada por empresas tecnológicas israelíes. El plan, dijo la prensa israelí, podría «crear miles de nuevos puestos de trabajo y contribuir con miles de millones de shekels al PIB de la región».
Pero, ¿será capaz el nuevo centro tecnológico de emular el éxito de Yokneam? La vara está alta, si tenemos en cuenta que de la ciudad bíblica salió, por ejemplo, Mellanox, una startup de computación y datos que Nvidia adquirió en el 2020 por 6.900 millones de dólares.













