Un nuevo reporte de The Economist ubicó a Israel como la tercera economía de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el 2025, un puesto que destacó al estado judío por encima de países con estructuras económicas consolidadas.
Sin embargo, la prensa local desgranó los indicadores y advirtió que, más que un liderazgo absoluto, el ranking refleja una recuperación «desde el caos» que estalló tras el ataque terrorista del 7 de octubre del 2023, con áreas de fortaleza claras pero también con desafíos pendientes que condicionan la percepción internacional del país.
Cómo se calcula el ranking
El ranking de The Economist se basa en cinco parámetros: la distancia de la inflación respecto al objetivo global del 2 por ciento, la amplitud de la inflación en la canasta de bienes, el crecimiento del producto interno bruto (PIB), la evolución de los principales índices bursátiles y la variación en el desempleo en comparación con el año anterior.
Esa metodología permite evaluar tanto el nivel actual como la capacidad de mejora relativa frente al año previo de cada economía de las naciones de la OCDE, el grupo de treinta y ocho naciones que comparten estándares de gobernanza, desarrollo económico y políticas públicas.
El desempeño económico de Israel
Israel mostró un desempeño destacado en el crecimiento del PIB, con un avance del 3,5 por ciento, colocándose en cuarto lugar dentro de la OCDE. En los demás indicadores, como inflación y desempleo, el desempeño se situó cerca de la mediana, evidenciando un equilibrio general sin desequilibrios macroeconómicos graves.
Analizando el informe de la revista británica, el sitio israelí Globes señaló que el ranking refleja, sobre todo, una recuperación desde un punto muy bajo, tras los efectos de la guerra y la crisis económica del 2023.
«Con la excepción del primer parámetro, el índice no examina el estado de las economías en ese momento, sino cómo mejoraron o empeoraron respecto al año anterior», explicó Globes.
«Es decir -añadió la publicación-, una economía fuerte puede mejorar menos (por ejemplo, si su inflación o desempleo ya son bajos) que una economía más débil, lo que le da la posibilidad de recibir una calificación más alta».
Globes remarcó que, «por supuesto, mejorar desde un punto bajo tampoco es garantía, pero no significa que al final Israel esté en un nivel máximo».
Respecto al extraordinario desempeño del mercado bursátil, el sitio recordó que «es positivo que los mercados registren ganancias, pero, como explicaron economistas en el pasado, el hecho de que estén en buena forma no necesariamente significa que el estado de la economía también lo esté, y la conexión entre ambos no es clara».
«Las ganancias reflejan, ante todo, que las empresas israelíes esperan obtener altos beneficios», completó.
La otra cara: la marca país
En paralelo, el mismo medio abordó la otra cara de la moneda: la percepción internacional de Israel. Globes informó que el país volvió a ocupar el último lugar en el Anholt Nation Brands Index, con un puntaje que cayó 6,1 por ciento respecto al año anterior.
El índice, basado en encuestas a unos 40.000 entrevistados en veinte países, evalúa actitudes hacia exportaciones, gobernanza, cultura, turismo e inmigración e inversión.
«A diferencia del año pasado, este año no solo se critica al estado de Israel, sino también a los israelíes, que son percibidos como directamente responsables de los eventos en la Franja de Gaza», señaló el portal en base al informe sobre marca país.













