La serie Nobody Wants This, con la que Netflix conquistó inesperadamente el mundo de la mano de la historia de un rabino «hot» y descontracturado que se enamora de una burbujeante mujer no judía, sigue generando polémicas: esta vez le tocó a las rabinas.
Para no quedarse atrás con la corriente de reacciones sobre la serie que viene recorriendo los medios y las redes sociales desde el estreno a fines de setiembre, el portal de la cadena estadounidense CNN publicó un interesante reportaje con las voces de algunas líderes religiosas judías.
También le puede interesar: Las precursoras de la serie del "rabino hot" de Netflix y los judíos de EEUU
La temática giró alrededor de lo que se viene hablando desde que el rabino Noah (a cargo de Adam Brody) y la creadora de contenidos Joanne (encarnada por Kristen Bell) irrumpieron en las pantallas de streaming de todo el planeta.
Es decir: parejas interreligiosas, conversión al judaísmo, idishe mames y, en particular, prejuicios y estereotipos.
De todas maneras, y a pesar de sus defectos, la serie tiene un importante costado positivo, destacó una de las rabinas entrevistadas por la CNN, Amanda Greene, al frente de la congregación reformista Chicago Sinai, y es que muestra a los rabinos como personas de carne y hueso.
Los rabinos son también seres humanos
Los rabinos y rabinas, apuntó Greene, «somos personas, somos seres humanos, y creo que a veces la gente supone o espera que tengamos una determinada apariencia, que nos comportemos de una determinada manera».
Para seguir leyendo: ¿Qué hace Paul McCartney en Iom Kipur? Va a la sinagoga (en Santiago de Chile)
¿Cómo sería esa manera? Que el rabino o la rabina «solamente hable de la Torá, que mantenga la kashrut, que use una kipá en todas partes, que use todo el tiempo el talit». En cambio, subrayó, «somos seres humanos y aprecié ese nivel de representación del rabino» Noah.
Para aquellos que todavía no vieron la serie, todo comienza con Noah en una fiesta de amigos, vestido con ropas de todos los días, y siempre simpático y guapo. Joanne, que también participa de la reunión, se siente atraída pero en ningún momento sospecha que es un rabino.
Más adelante se entera pero el flechazo del amor ya había sido disparado hacia su corazón. De hecho, este romance «por casualidad» es el centro de la historia, con todos sus choques culturales y religiosos.
Adina Allen, una rabina no confesional que está al frente del Jewish Studio Project, que combina fe, arte y buenas acciones, destacó por su parte que Noah es «cool«, una persona que «vive en el mundo, va a fiestas, es divertido, usa ropa de moda, practica deportes, tiene amigos y una vida social».
«Fue muy agradable ver todo eso retratado en la televisión», dijo Allen.
Spoiler alert: en el final de la serie (la segunda temporada de la historia del rabino ya fue confirmada por Netflix), Joanne le advierte a Noah que, a pesar del amor, no está dispuesta a convertirse. Ella cree que un proceso de conversión terminaría con la persona de la que el rabino se enamoró.
¿Una falsa dicotomía?
Noah, por su parte, queda en una muy difícil posición, porque sabe que no podrá avanzar en su carrera rabínica si se involucra en una relación de pareja profunda con Joanne si ella no está dispuesta a convertirse.
También le puede interesar: Fran Drescher (La Niñera) será una madre judía en el nuevo filme de Josh Safdie
«Me encantó la serie, pero odié el final», reconoció la rabina Greene, para quien se trata de «una falsa dicotomía».
Avanzando con mirada reformista en el espinoso campo del matrimonio «mixto», Greene dijo que su «esperanza» para la segunda temporada es que «se desarrolle de una manera diferente» y que el rabino hot de Netflix «no tenga que elegir entre lo personal y lo profesional».
En cuanto a los prejuicios, ambas rabinas detectaron ciertos problemas. Allen, por ejemplo, señaló que algunos de los personajes femeninos judíos, como la madre de Noah, fueron presentados como «manipuladoras, controladoras, duras y excluyentes».
De todas maneras, observó que también los personajes no judíos fueron víctimas de los estereotipos.
«La verdad es que las mujeres no judías tampoco salen muy bien paradas» en el programa del rabino de Netflix. La serie, añadió, parece «retratarlas como insulsas, desorientadas, egocéntricas y superficiales».
Más allá de las polémicas y< el debate, Greene cerró la discusión de esta manera: «quizás lo bueno de la serie es que hay tantos personajes interesantes», dijo la rabina de Chicago.













