Para apaciguar a los gobiernos europeos más enfrentados con las autoridades de Jerusalén, los organizadores de Eurovision establecieron nuevas normas del concurso, recortando por ejemplo el voto del público, la herramienta que en los últimos años puso a Israel en los primeros puestos.
El televoto, el sufragio pago a nivel planetario, viene elevando a las participantes israelíes, en general ignoradas por los jurados «profesionales» que expresan su parecer país por país en el tenso segmento final del popular certamen canoro.
La difusión de las decisiones de las autoridades de Eurovision no nombra a Israel, pero para casi nadie quedó dudas: la mayoría de los portales que publicaron la noticia la ilustraron con imágenes de representantes de Israel, en especial Yuval Raphael, ganadora del voto del público en Basilea 2025.
Raphael, una sobreviviente del ataque terrorista del 7 de octubre del 2023 contra el sur de Israel, llegó a la ciudad suiza mientras arreciaba la guerra en Gaza y debió soportar el asedio de manifestantes pro-palestinos y la desidia de los jurados profesionales, que la ignoraron en la votación.
En cambio, la cantante recibió un vendaval de votos del público, que terminaron por dejarla en el segundo lugar del concurso, despertando alegría en Israel y en muchos países alrededor del mundo, pero enojo entre los gobiernos de España o Irlanda, por ejemplo.
Apunten contra el televoto
Según reporta este viernes la prensa internacional, el cambio en las reglas responde a una «controversia» alrededor de los mecanismos del voto popular. Ahora, por ejemplo, solo se podrán emitir diez votos, en lugar de veinte, y estarán prohibidas ciertas campañas «proselitistas».
Cuando los países enojados con el resultado de Basilea 2025 expresaron su rencor, el director de Eurovisión, Martin Green, dijo que la organización había recibido «muchos comentarios de los miembros y de nuestros fans» que querían una «revisión minuciosa de nuestras reglas».
«Existía cierta preocupación por una promoción excesiva, sobre todo por parte de terceros, quizás gobiernos, que resulta desproporcionada con respecto a la promoción natural que debería tener el certamen», estimó.
Junto con el recorte del poder del voto popular, Eurovision anunció que los jurados por países tomarán parte también de las semifinales, no solamente la gran final, lo que puede derivar en un serio impacto del sentimiento anti-israelí de muchos de esos «profesionales» de la música.
La guerra terminó en Gaza, pero no en Eurovision
Aunque un -por ahora- consistente cese del fuego puso punto final a la guerra en Gaza en octubre último, algunos de los gobiernos críticos de Isral más recalcitrantes (Islandia y los Países Bajos, además de España e Irlanda) siguen pidiendo que se prohíba la participación de un representante del estado judío en Viena 2026.
Con ese reclamo de fondo, Green no se refirió directamente a la participación de Israel pero dijo esperar que las nuevas medidas ofrezcan «la tranquilidad de que la contienda sigue siendo un espacio imparcial y neutral».
Es decir que Eurovision no solo tuvo que salir con estas nuevas normas a apaciguar las críticas a las políticas israelíes sino también la frustración y enojo de los malos perdedores que no soportan ver artistas israelíes en el podio.
«Estamos tomando medidas claras y decisivas para garantizar que el concurso siga siendo una celebración de la música y la unidad -concluyó Green-. El concurso debe seguir siendo un espacio neutral y no debe ser instrumentalizado».












