Los organizadores de Eurovision confirmaron este jueves que, a pesar de los pedidos de suspensión, Israel participará de la edición 2026 del concurso musical, en Viena, y algunos promotores del boicot, como Irlanda, Eslovenia, España y los Países Bajos, anunciaron que no se presentarán.
La confirmación llegó de manera indirecta, ya que la asamblea general de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), reunida en Ginebra, estableció que no había necesidad de convocar un voto sobre la participación de un representante israelí en la capital de Austria.
Algunos países, en general con gobiernos muy anti-israelíes, venían reclamando el boicot a causa de la guerra que estalló en Gaza después del ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023. A pesar del alto el fuego, la exigencia no cesó.
Según informaron fuentes de la UER, que pidieron mantener el anonimato, la asamblea solamente votó sobre una serie de nuevas reglas que se anunciaron el mes pasado. Las normas fueron aprobadas y se consideró que no era necesaria una nueva votación sobre Israel.
Reglas contra la popularidad de las cantantes israelíes
Las nuevas reglas restringen fuertemente la actividad de organizaciones nacionales y otros grupos para la promoción del televoto en favor de determinado país. También bajó de veinte a diez la cantidad de votos que podrá emitir cualquier persona a partir de Viena 2026.
Esas normas parecen esconder el temor de varios países frente a los habituales triunfos israelíes en el televoto popular. Mientras que los jurados «profesionales» por países ignoran a Israel, el voto electrónico elevó a las cantantes del estado judío de manera notable.
Por ejemplo, en el certamen de este año, en Basilea, Yuval Raphael se quedó con un espectacular segundo puesto gracias al televoto, después de ser básicamente despreciada por los jurados por países.
Frente a la presión de España, Irlanda, Eslovenia y los Países Bajos, otras naciones dejaron en claro que no aprobarían un Eurovision sin Israel, comenzando por Austria, el país anfitrión. Ese grupo incluyó además a Italia, Grecia y Alemania, entre muchos otros.
Cuando se conoció la noticia, los miembros de la UER con gobiernos anti-israelíes salieron a comunicar su reacción. La emisora pública neerlandesa dijo que, «después de sopesar todas las perspectivas» y «en las circunstancias actuales, la participación no puede conciliarse con los valores públicos que son fundamentales para nuestra organización».
Los responsables de la emisora, al parecer expertos en geopolítica y asuntos militares, opinaron que las acciones de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Gaza «cruzaron un límite» para la organización.
Al menos en este frente, el gobierno de España cumple con su palabra
Por su parte, José Pablo López, presidente de la corporación pública RTVE, que forma parte de la UER representando a España, se quejó porque, a su juicio, «lo sucedido en la asamblea confirma que Eurovision no es un concurso de canciones sino un festival dominado por intereses geopolíticos y fracturados».
El jefe del gobierno español, Pedro Sánchez, un furibundo detractor de Israel, adelantó que ningún compatriota viajará para cantar en Viena 2026. (También se informó que no se transmitirá el show en el país).
En todo caso, la decisión de Sánchez probablemente tendrá poco impacto artístico, teniendo en cuenta las pobrísimas performances de España en el certamen en los últimos años y que nunca más ganó el concurso desde las dos coronas que obtuvo en los años ’60 del siglo pasado.
(Israel, que participa desde 1973, ganó cuatro veces el certamen, en 1978, 1979, 1998 y el 2018).
Por su lado, el presidente de Israel, Itzjak Herzog, celebró la noticia y expresó su alegría por la participación del país en el certamen. «Espero que siga siendo un concurso que santifique la cultura, la poesía y la amistad entre los pueblos y la comprensión cultural transfronteriza», declaró.
«Esta decisión (de la UER) -completó el presidente- es un gesto de solidaridad, hermandad y cooperación que simboliza la victoria sobre quienes buscan silenciar a Israel y difundir el odio».













