Las pruebas de la estupidez humana abundan, día a día, minuto a minuto: grupos propalestinos llamaron a un boicot de la serie Stranger Things porque algunos de sus protagonistas apoyan a Israel. ¿El resultado? El programa resiste a la ignorancia y arrasa en todo el mundo.
Según el sitio especializado FlixPatrol, la súper exitosa serie ocupa el número 1 desde el 28 de noviembre en absolutamente todos los países relevados por las medidoras de audiencia, inclusive, por supuesto, las naciones árabes.
En efecto, a pesar del reclamo de boicot, la serie de Netflix es la más vista en Bahrein, Egipto, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Jordania y Marruecos. E inclusive en países que no tienen relaciones diplomáticas con Israel, como Arabia Saudita, Pakistán y Qatar.
Al parecer, a nadie le importó que Noah Schnapp, que en la serie encarna al personaje Will Byers, haya publicado en las redes sociales varios mensajes en favor de Israel después del brutal ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023.
Y eso no es todo: Brett Gelman, quien interpreta a Murray en la serie, también apoyó públicamente a Israel y respaldó a Schnapp diciendo que «el sionismo es sexy» y «Hamas es ISIS».
La furia online
Cuando se supo que estaba llegando la quinta temporada de Stranger Things, obviamente con Gelman y Schnapp en el elenco principal, la furia se desató entre los militantes anti-israelíes anónimos en las redes sociales.
«Lo voy a decir -escribió uno de esos activistas-: si no tienes la moral suficiente para boicotear Stranger Things, una serie mediocre que se alargó demasiado, no esperes respeto de mí ni de nadie con moral básica o empatía».
Otras «acusaciones» electrónicas fueron un poco más allá: «Boicoteen Stranger Things. El programa está infestado de sionistas islamófobos y racistas».
En el complejo mundo real, los llamados a boicotear a Israel pueden llegar a tener algún efecto, como ocurrió durante los momentos más álgidos de la guerra que estalló en Gaza después del ataque islamista del 7/10.
Por ejemplo, el gobierno de Alemania, férreo aliado de las autoridades de Jerusalén, decidió restringir parcialmente sus exportaciones de armas a Israel (aunque le siguió comprando, en abundancia).
También durante la guerra, el gobierno de Noruega anunció que su fondo soberano, valorado en dos billones de dólares, rescindiría todos los contratos con gestores de activos que gestionan sus inversiones israelíes.
Sin miedo al boicot
En contraste, empresas que sufren piquetes de grupúsculos activistas propalestinos en Europa, como la cadena de fast fashion española Zara, no dejan de expandir su presencia en Israel.
Y, en el terreno de la televisión, no solo Stranger Things es inmune a los llamados de boicot: incluso series y programas protagonizados por estrellas israelíes, como Gal Gadot o el elenco de Fauda, se convierten siempre en sucesos en todo el mundo, incluso en los países árabes.












