El gobierno de Fiji, la pequeña nación insular del Pacífico sur con menos de un millón de habitantes, inauguró su primera embajada en Jerusalén, la capital de Israel, ubicada en el distrito de Har Hotzvim, en el mismo edificio donde se encuentra la representación diplomática de Paraguay.
Fiji se sumó así a los otros seis países que tienen su embajada en Jerusalén: Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Papúa Nueva Guinea, Paraguay y Kosovo.
«Usted reconoce una verdad que todos deberían reconocer, pero que pocos gobiernos hicieron hasta ahora», que Jerusalén es «nuestra capital desde hace 3.000 años, desde la época del rey David», le dijo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, a su colega de Fiji, Sitiveni Rabuka, durante la inauguración de la embajada.
«Es un momento conmovedor tenerlos aquí», siguió el jefe del gobierno israelí, quien estuvo acompañado también por su ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Saar.
Netanyahu le recordó a Sitiveni que, en Jerusalén, «junto a las murallas de nuestra antigua ciudad, hablaron los profetas, gobernaron los reyes de Israel, y aquí se inscribieron algunas de las mayores revelaciones de la fe y los valores humanos», que «quedaron grabadas en nuestros corazones y en los corazones de personas de todo el mundo».
«Tenemos un vínculo común -siguió el primer ministro-, una civilización común, aunque esten al otro lado de la Tierra, en medio de un océano, felizmente rodeado de agua». La inauguración de la embajada, remarcó, es «más que un momento político, es compartir grandes valores y grandes propósitos».
La apertura de la embajada es también una importante noticia para el propio Fiji. La nación insular tiene apenas catorce representaciones diplomáticas alrededor del mundo: doce embajadas y dos misiones permanentes ante las Naciones Unidas, en Ginebra y en Nueva York.













