Desde que comenzó la campaña de Israel contra el programa nuclear de Irán, muchos analistas destacaron un hecho llamativo: el nombre de la operación, León Naciente, tiene que ver con un animal representativo de la historia de los dos países, un símbolo de orgullo y valentía.
En el caso de Irán, por supuesto, el león está «suspendido» desde la revolución de 1979, cuando la nación persa quedó bajo control de islamistas fanáticos. Para Israel, el León de Judá es una imagen que se remonta a los tiempos bíblicos.
La conjunción del noble animal y de un sol radiante forman el símbolo iraní conocido como Shir o Khorshid (León y Sol), que estuvo presente en la bandera de ese país entre 1846 y 1980, cuando fue reemplazado por las nuevas autoridades teocráticas instaladas en Teherán.
Pero el símbolo del León y el Sol se remonta a la Persia del siglo XII, donde se popularizó como un antiguo signo astrológico del sol en la casa de Leo, que probablemente representaba el poder y la realeza.
Durante los siglos posteriores, el León y el Sol adornaron la bandera del país en diversas configuraciones, a veces como símbolo de los dos pilares de la sociedad, el estado y la religión, o como símbolo de la monarquía.
Entre sus primeras medidas después de derrocar al shah Mohammad Reza Pahlevi, el gobierno liderado por el ayatollah Khomeini cambió la bandera: mantuvo los colores pero desplazó el Shir o Khorshid.
Desde 1980, la bandera iraní incluye en su centro, donde antes se encontraba el león, un emblema con una forma estilizada de tulipán que representa la palabra «Alá» y los cinco pilares del Islam.
La muy fuerte conexión del Shir o Khorshid con el Irán previo a la revolución islámica parece estar ligada al nombre elegido por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para su operación contra el programa nuclear y el poder militar de Teherán.
The Islamic Republic and its incompetent and criminal leaders have dragged Iran into war.
Here is my message to my compatriots: Iran belongs to you, and reclaiming it is in your hands. pic.twitter.com/qqvr5QTkKe— Reza Pahlavi (@PahlaviReza) June 14, 2025
Además de la remoción de la amenaza de una posible bomba atómica en mano de los ayatollahs, muchos analistas señalan un segundo objetivo posible de la campaña: desalojar al régimen islamista.
No es causalidad que, después de iniciado el ataque israelí y a través de las redes sociales, el príncipe heredero de Irán, Reza Ciro Pahlavi, hijo mayor del shah y de la emperatriz Farah, llamara a sus compatriotas a la resistencia civil contra el gobierno liderado por el ayatollah Khamenei.
«Este es mi mensaje para mis compatriotas: Irán les pertenece y está en sus manos recuperarlo», dijo Pahlavi, quien propuso a los iraníes llevar a cabo pequeños actos de rebelión, como no concurrir a sus trabajos.
Para el movimiento de oposición al régimen islamista y para los exiliados iraníes, el Shir o Khorshid sigue siendo el principal emblema nacional y, si en efecto el régimen islamista cae, seguramente se lo vuelva a ver en la bandera.
¿Y el león israelí? En la Biblia hay más de ciento cincuenta referencias al león, muchas de ellas descriptivas, metafóricas y alegóricas. La conexión con el judaísmo y el pueblo de Israel se origina de la bendición dada por Yaakov a su hijo Yehuda en el Génesis.
Esa bendición marcaba al león como símbolo de fuerza, liderazgo y realeza. Con el tiempo, esa conexión consolidó el linaje de Judá como fundamental para la identidad israelita, asociándose con líderes como el rey David y sus descendientes.
El león apareció en algunas de las primeras monedas judías, así como, a principios de la década de 1980, en el medio shekel del moderno estado israelí. En la actualidad, es también el símbolo de la ciudad de Jerusalén, capital de Israel.













