Un nuevo relevamiento académico detectó que las diferencias más profundas en Israel en torno a la crisis del clima ya no pasan por la política, sino por la identidad cultural y la religión.
La encuesta para el 2025 preparada por la Universidad Ben-Gurion del Negev mostró que la afiliación religiosa explica mucho mejor las actitudes frente al cambio climático, la confianza en la ciencia y la disposición a actuar que el clásico eje derecha-izquierda.
Al comparar las respuestas según nivel de religiosidad, el estudio para este año detectó brechas mucho más amplias que las halladas en la edición 2024, que había analizado diferencias políticas.
Los investigadores advirtieron que esta nueva «grieta climática» obliga a repensar cualquier estrategia pública destinada a promover cambios de comportamiento.
Según los datos, el 68 por ciento de los israelíes está preocupado por el cambio climático, pero las miradas difieren de manera significativa entre grupos. La inquietud llega al 75 por ciento entre los seculares y al 70 por ciento entre los tradicionalistas.
Pero baja al 57 por ciento entre los religiosos y cae a solamente un 39 por ciento entre los ultraortodoxos, donde la sensación de indiferencia es marcadamente mayor.
También el reciclaje divide
Las divisiones se acentúan al medir conductas concretas. Los israelíes muestran disposición a adoptar medidas que generen ahorro económico —reciclaje, electrodomésticos eficientes, menor consumo de agua—, pero la voluntad cae con fuerza cuando implica sacrificio personal.
Allí la brecha religiosa se amplía, con diferencias notorias entre seculares y ultraortodoxos en temas como reducir alimentos de origen animal, volar menos o pagar más por servicios.
La confianza en la ciencia también revela una fractura significativa. El 76 por ciento de los seculares confía en científicos y academia, mientras que entre los ultraortodoxos ese porcentaje se reduce al 33 por ciento.
El relevamiento encontró además una presencia elevada de creencias erróneas, en especial en los sectores religiosos. Casi la mitad de los israelíes cree que los científicos están divididos sobre el cambio climático, y ese número sube al 55 por ciento entre los ultraortodoxos.
También se registra un 40 por ciento que sostiene que combatir el cambio climático «puede causar más daño que beneficios».
Entender los valores de cada sector
Tamar Zandberg, directora del Instituto Nacional para Políticas Climáticas de la universidad, resumió que el discurso climático en Israel «no está dividido principalmente por derecha e izquierda, sino por diferencias culturales y religiosas».
Para avanzar con soluciones, destacó, «debemos entender las fuentes de confianza, emociones y valores de cada comunidad».
Según la dirigente israelí. «la preocupación existe, pero convertirla en acción requiere conocimiento accesible, mensajes precisos y políticas que generen un doble beneficio: ambiental y económico













