Las universidades de Israel se quieren convertir en el hub de innovación para la aviación del futuro: esta semana, el gigante estadounidense Boeing firmó convenios con dos famosas instituciones educativas del país para desarrollar proyectos de ciberseguridad y combustibles.
Por un lado, Boeing y el Technion anunciaron que ya están trabajando en un programa de combustible de aviación sostenible (SAF, por sustainable aviation fuel) a partir de materias primas como hidrógeno verde y dióxido de carbono.
El SAF se produce principalmente a partir de aceite de cocina usado o de desecho y puede reducir significativamente las emisiones en comparación con el combustible para aviones tradicional.
Pero hay un problema, un obstáculo similar al que enfrentan numerosas alternativas más verdes: el SAF sigue siendo de dos a cinco veces más caro que el combustible convencional.
Frente a eso, la compañía norteamericana y la universidad con base en Haifa, en el norte de Israel, dijeron que, después de completar la fase inicial de viabilidad, están listas para avanzar hacia «una producción comercial competitiva», según señaló la agencia Reuters.
¿Volando todos con SAF para el 2050?
La publicación recordó que Boeing se comprometió a entregar aviones comerciales capaces de volar completamente a base de SAF para el 2030, mientras que la industria de la aviación comercial busca «alcanzar cero emisiones netas para el 2050».
Desde Israel, el presidente de Boeing Global, Brendan Nelson, dijo que su empresa trabaja para «mejorar la seguridad energética, impulsar el crecimiento de la industria de la aviación civil y crear nuevas oportunidades económicas mediante combustibles de aviación sostenibles y otras tecnologías».
El presidente del Technion, Uri Sivan, citado por Reuters, afirmó que la compañía tiene la misión de desarrollar tecnologías para producir combustibles limpios que contribuyan significativamente a la aviación y, no menos importante, a la salud humana y el medio ambiente.
Más al sur, en Beer Sheva, donde tiene su sede la Universidad Ben-Gurion del Negev, Nelson compartió el lanzamiento de un programa «pionero» de colaboración enfocado en el desarrollo de capacidades de ciberseguridad para sistemas aeroespaciales y de aviación de próxima generación.
La colaboración, explicaron voceros de la institución, impulsará la investigación proactiva en ciberseguridad para sistemas aeroespaciales autónomos, digitales y conectados.
Se trata, remarcaron, de una alianza que «desarrollará arquitecturas de seguridad innovadoras, sistemas de comunicación seguros, plataformas autónomas resilientes y tecnologías confiables para las futuras plataformas de aviación».
Las nuevas fronteras de la ciberseguridad
«Junto con Boeing, exploraremos las fronteras de la ciberseguridad en la aviación y desarrollaremos nuevas capacidades que fortalezcan a toda la industria aeroespacial», aseguró el profesor Dan Blumberg, vicepresidente de Desarrollo Regional e Industrial de la universidad.
Boeing y la institución de Beer Sheva, a través de su empresa de transferencia de tecnología BGN, firmaron un acuerdo para iniciar la colaboración, en el marco de un plan de cinco años de duración y con una inversión de más de 10 millones de dólares estadounidenses.
Para avanzar hacia las metas del programa, se estableció un centro de investigación dedicado a explorar y proteger los sistemas aeroespaciales y de aviación de próxima generación «en entornos ciberfísicos cada vez más complejos».
«Los sistemas de aviación y espaciales son cada vez más autónomos, digitales y conectados», dijo Nelson, «La colaboración con la Universidad Ben-Gurión, uno de los centros más importantes del mundo en ciberseguridad e ingeniería avanzada, nos ayuda a mantenernos a la vanguardia de la innovación aeroespacial segura», completó.












