Las enormes necesidades eléctricas del parque industrial estadounidense de inteligencia artificial (IA) que se planea en el Negev, en el sur de Israel, podrían impulsar la construcción de la primera central nuclear de producción de energía para uso civil en el país.
Así lo reveló el sitio de noticias económicas Globes, citando el texto del memorando de entendimiento firmado por los dos países para la construcción del parque de más de 1.600 hectáreas Fort Foundry One, cerca de la Franja de Gaza.
El portal dijo que, según el acuerdo, Israel otorgará a Estados Unidos un contrato de arrendamiento del terreno por noventa y nueva años.
«Si bien el área permanecerá bajo soberanía israelí, la gestión diaria estará a cargo de Estados Unidos, que aportará la mayor parte de la inversión», precisó el informe.
Se prevé que empresas de ambos países trabajarán en el Fort Foundry con el objetivo de establecer, destacó la publicación, «un centro global para la producción de chips, la computación avanzada y el desarrollo de inteligencia artificial«.
Como es sabido, la infraestructura para las computadoras y otras instalaciones dedicadas al desarrollo de IA insumen enormes cantidades de energía. Y «uno de los detalles sorprendentes que surgieron de las negociaciones» se refiere, precisamente, al equipamiento energético.
Esa extraordinaria demanda de electricidad de los centros de datos y los sistemas informáticos de IA «requiere una solución energética grande y estable, y surgió la posibilidad de construir una central nuclear en el emplazamiento«, apuntó Globes.
«Se trata de un asunto muy complejo -siguió el reporte-. Israel no es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, que permite la construcción de reactores nucleares con fines civiles, pero Estados Unidos sí lo es».
Esta situación, especuló el sitio, «podría dar lugar a un modelo único en el que el reactor operaría bajo la regulación y supervisión estadounidense, a pesar de estar ubicado en territorio israelí». Según Globes, el memorando «es más vago» sobre el tema «y se refiere a una infraestructura energética de alta intensidad».
A pesar de contar con laboratorios de investigación de nivel internacional (además de un presunto programa de armas atómicas), Israel nunca desarrolló plantas de producción de energía con tecnología nuclear.












