Israel ya tiene su representante para el Eurovision 2026 que se celebrará en mayo próximo en Viena: será un cantante varón -después de tres años de artistas mujeres- que surgió del reality televisivo HaKojav Abá (La próxima estrella).
Se trata de Noam Bettan, quien había intentado convertirse en el enviado israelí hace diez años, falló, volvió a intentar este año y fue elegido por el público para la aventura en la capital de Austria, donde seguramente lo espera un ambiente hostil.
En efecto, sus predecesoras, Eden Golan en Malmö 2025 y luego Yuval Raphael en Basilea 2025, debieron enfrentar acosos y abucheos en medio de la delirante ola de antisemitismo que estalló tras el ataque terrorista de Hamas del 7 de octubre del 2023.
Noam nació en marzo de 1998 en una familia de inmigrantes de Francia, creció en Ra’anana, a pocos kilómetros de Tel Aviv, y comenzó a recorrer el camino artístico después de terminar el servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). Ya en el 2018, participó en el reality show Aviv o Eyal, donde llegó a la final y quedó en tercer lugar.
«Haré todo lo posible para representar de la mejor manera a nuestro país», dijo Noam Bettan después de ganar el concurso televisivo con una canción en que la combinó varios idiomas, incluyendo el francés familiar.
Una carrera musical con sabor francés
Bettan arrancó su carrera profesional hace ocho años. Desde entonces, lanzó un álbum debut en el 2023 y una serie de exitosos singles que encabezaron los rankings oficiales de radio en el país y consiguieron millones de reproducciones en plataformas de streaming.
Todavía no se conoce la canción que Noam Bettan cantará en el escenario de Eurovisión en mayo, pero será seleccionada en las próximas semanas por un comité. Se espera que la canción incluya letras en francés además de hebreo e inglés.
A pesar del cese del fuego vigente en la Franja de Gaza, donde estalló una guerra tras el ataque terrorista del 7/10, un pequeño grupo de países se opuso a la participación de Israel en el certamen musical.
Con el apoyo de Alemania y de Italia, además de los anfitriones de Austria, Israel se quedó con el derecho de tomar parte del concurso, y los opositores más acérrimos (España, Islandia, Eslovenia, Irlanda y los Países Bajos) decidieron quedarse en casa y no viajar a Viena.













