El gobierno de Israel «vigila todo lo que ocurre» en Irán y está en alerta ante una posible reacción del régimen de Teherán hacia el extranjero, con el objetivo de disolver el alcance de las crecientes manifestaciones de protesta.
Analistas de la prensa local no descartan que los jerarcas iraníes decidan lanzar un ataque contra blancos israelíes o de Estados Unidos en la región. El temor ya existía desde los primeros días del año, pero el nivel de alerta creció mientras se expanden las protestas contra los ayatollahs.
Desde la noche del jueves último, el sistema de defensa israelí, «y especialmente la inteligencia militar, identificaron un cambio en la tendencia de las protestas», señaló el columnista Avi Ashkenazi en el portal del diario Maariv.
«La propagación de las manifestaciones es muy amplia y el número de manifestantes creció significativamente», añadió, al igual que «la intensidad» de las protestas, «que son más violentas y alcanzan los símbolos y la estructura del gobierno en Irán».
En medio de información muy recortada, en especial por la decisión del régimen de cortar los servicios de internet en todo el país, el gobierno de Israel estima que en los enfrentamientos de las últimas horas se registró «un fuerte aumento en el número de víctimas civiles», agregó.
Ashkenazi afirmó que las autoridades de Jerusalén están monitoreando «lo que ocurre en Irán tanto como puede y vigila la conducta del régimen». Puntualmente, esa vigilancia «gira en torno a la posibilidad de que el régimen, acorralado, busque disparar contra bases estadounidenses o contra Israel», completó.
תיעוד מלב ההפגנות בטהראן: כוחות המשטר האיראניים פותחים באש לעבר מפגיניםhttps://t.co/0PyZOpWpy2@ishayb2003 pic.twitter.com/mvlllnc2Cm
— כאן חדשות (@kann_news) January 10, 2026
Disparando a las cabezas y a los corazones
Voceros de organismos de derechos humanos, citados por la cadena BBC, dijeron que son ya al menos cuarenta y ocho los muertos por la represión oficial en Irán desde que comenzaron las manifestaciones, el 28 de diciembre último.
En cambio, la cadena estadounidense CNN afirmó, al anochecer del sábado en Irán, que suman por lo menos sesenta y cinco los muertos bajo las balas de los agentes de seguridad del régimen.
Los hospitales iraníes están saturados por la continua llegada de heridos, añadió la BBC en su portal en inglés. Un médico de un hospital de Teherán dijo que se atendieron numerosos pacientes jóvenes con «disparos directos a la cabeza, también al corazón».
«El número de heridos y fallecidos fue muy alto -reveló otro trabajador de la salud de la capital iraní-. Vi a una persona que había recibido un disparo en el ojo, con la bala saliendo por la parte trasera de su cabeza».
Por su parte, el brutal régimen se endurece. El «líder supremo», Ali Khamenei, prometió «no ceder» frente a las protestas y, como de costumbre, culpó de la crisis a Estados Unidos.
Según la mente del ayatollah, los manifestantes que se están jugando la vida por derribar el gobierno teocrático y acceder a una democracia libre, están en cambio «buscando complacer» al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
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«Menos de una semana»
La explosión de manifestaciones avanza en medio de una profunda crisis económica en el país. Por otro lado, la debilidad del régimen quedó expuesto por la humillante derrota militar que le propinó Israel -con ayuda puntual del Pentágono– durante la Guerra de los Doce Días de junio último.
Con este marco, analistas consultados por el New York Post especularon que a Khamenei y sus secuaces les puede quedar «menos de una semana» en el poder que los islamistas conquistaron en el ya lejano 1979.
«Cuando las manifestaciones incluyen a decenas de miles de personas, y probablemente cientos de miles, las cosas se ponen serias, porque es un número muy grande de gente a la que empezar a disparar» y eso podría romper la unidad entre el aparato de represión del régimen, señaló Reuel Marc Gerecht, un ex agente de la CIA.
Gerecht, que ahora trabaja para el think tank Foundation for Defense of Democracies, estimó que las unidades paramilitares del gobierno islamista «podrían volverse inútiles en ese momento».
Si las protestas populares siguen adelante, «es solo otra semana» de poder para el régimen, coincidió el experto exiliado Ali Reza Nurizadeh. Los ayatollahs «casi que se desploman, no pueden tomar ninguna decisión» importante, añadió.
Además, «realmente temen que lo que ocurrió en Venezuela«, con la remoción y secuestro de Nicolás Maduro, «se repita en Irán, o que bombardeen el complejo de Khamenei, su escondite», completó.













