Cuando se creían perdidas para siempre, las imágenes originales que formaron parte de una legendaria campaña publicitaria lanzada por el gobierno de Israel en los años ’60 para salvar las flores silvestres reaparecieron por milagro en los archivos de una oficina gubernamental.
La campaña quedó grabada en la memoria de los israelíes de cierta edad: los afiches con la imperativa frase «¡No arranque las flores silvestres!» tuvieron un éxito arrollador que sirvió para concientizar para siempre a los habitantes del país sobre el valor de la flora nacional.
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Aquella campaña permanecía solamente en el recuerdo colectivo y en algún que otro libro sobre flora o publicidad oficial. Pero nadie contaba con la curiosidad de una empleada de Autoridad de la Naturaleza y Parques de Israel.
Durante una mudanza, la empleada recorrió los depósitos del organismo y encontró un pequeño sobre escondido detrás de una estantería, con un tesoro adentro: las pinturas originales de Heather Wood y Mary Grierson para la campaña de protección de las flores silvestres.
Cómo empezó todo
La historia tiene un primer capítulo, protagonizado por una artista que llegó a la tierra de Israel escapando del nazismo, Bracha Avigad.
Ya instalada en el país, Bracha recibió un llamado de la Hevrá LeHaganat HaTeva, la Sociedad para la Protección de la Naturaleza de Israel, cuyos dirigentes estaban preocupados por una costumbre de los ciudadanos de la joven nación: arrancar flores silvestres.
Avigad preparó una serie de bellas acuarelas que fueron el primer paso de la campaña para proteger la flora. Años más tarde, las pinturas fueron retomadas por nada menos que Mary Grierson y Heather Wood, ilustradoras oficiales del Real Jardín Botánico de Kew, en Londres.
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Wood recorrió Israel durante cuatro meses, creando ilustraciones sobre las flores silvestres del país. Durante su estancia, recuerda un artículo de la Biblioteca Nacional de Israel (BNI), Wood incluso se enamoró de un israelí y planeó quedarse en el país por un tiempo.
El romance, cuenta Judith Kagan en los blogs de la BNI, terminó con un corazón roto. «Sin embargo, de aquel viaje agridulce surgió un legado perdurable: 400 exquisitas pinturas botánicas, entre las más bellas jamás creadas sobre la flora de la Tierra de Israel».
La campaña fue un éxito inmediato gracias a los anuncios de radio y los carteles que «inundaron el espacio público», relata Kagan. «El israelí promedio los veía a diario en el banco, en las clínicas y en los pasillos de las escuelas».
Pero, «sobre todo, fueron las vívidas ilustraciones de flores» de Avigad y Wood «las que cautivaron los corazones e inspiraron afecto y el deseo de protegerlas». Finalmente, «gracias a la entusiasta respuesta, las flores silvestres de Israel se salvaron» y la costumbre de recogerlas en los campos «prácticamente desapareció de la vida israelí».
Imágenes que vuelven a florecer
Cumplido el objetivo, los materiales usados para la campaña de la Autoridad de la Naturaleza y Parques se archivaron y la historia se convirtió en leyenda. Las imágenes se guardaron tan bien que se tardó décadas para que volvieran a la superficie, de la mano de la empleada curiosa que encontró el sobre.
Ahora, dieciséis de las 400 pinturas de Heather Wood fueron cedidas para la exposición Flores, que se inauguró en agosto último en la BNI, en Jerusalén, donde –además de los icónicos afiches– los visitantes pueden ver las imágenes originales de la legendaria campaña.













