Finalmente, la segunda temporada de Nobody Wants This, el inesperado hit de Netflix sobre un «rabino hot» y una podcaster agnóstica, estrenó su segunda temporada, pero esta vez bajo una andanada de críticas, algunas sutiles y otras descarnadas.
Los diez nuevos capítulos de la serie aterrizaron en el streaming el 23 de octubre, calmando la espera de los fanáticos que amaron, o admiraron, la primera temporada, que se estrenó hace poco más de un año, en setiembre del 2024.
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Pero las expectativas, al parecer, no fueron cumplidas por la nueva sesión del programa protagonizado por Kristen Bell como Joanne, una atractiva podcaster de sexo y citas, y Adam Brody como Noah Roklov, un joven y buen mozo rabino tradicionalista.
Según Variety, por ejemplo, «Nobody Wants This gana más profundidad en la temporada 2, pero aún así nunca profundiza» en sus temáticas o su argumento. En la reseña, Alison Herman elogia una mayor complejidad de los personajes, con más carácter y disfuncionalidad.
Sin embargo, advierte, el programa «sigue siendo una sitcom de bajo riesgo» diseñada para rellenar por varios años la grilla del streaming y para «firmar cheques para todo un grupo de actores cómicos».
Comparada con un dibujo animado…
Herman dice que la serie sigue siendo agradable y digna de un maratón frente a la tele en el sofá y destaca las labores de Brody y Bell, pero también que la actitud de Nobody Wants This frente al judaísmo deja mucho que desear frente a otra apuesta de Netflix, Long Story Short.
La serie animada de Raphael Bob-Waksberg, el creador de BoJack Horseman, es alentadoramente «inusual» por «la forma en que trata el hecho de ser judío como una práctica espiritual y no solo como material para, por ejemplo, episodios temáticos de Purim», destaca la reseña.
Para la comentarista de Variety, «las mayores incógnitas de la serie, sobre si Joanne se convertirá y si Noah podrá aceptar que ella quizás no lo haga, siguen pareciendo desvinculadas de cualquier reflexión religiosa más amplia».
Son apenas «el pretexto perfecto para las emotivas despedidas y los conmovedores discursos de esta pareja, lo cual no es un spoiler de la segunda temporada, porque es exactamente lo que ocurre también en la primera», concluyó.
Errores y malinterpretaciones
En esa misma sintonía, la crítica del portal estadounidense Hey Alma lamentó que, en la segunda temporada de Nobody Wants This, «la representación del judaísmo retrocede, pasando de ser cuidadosa y correcta a ser superficial y torpe».
«Cuando el judaísmo recibe más atención» en los nuevos capítulos, el argumento «está plagado de errores y malas interpretaciones», agregó la autora de la reseña, Evelyn Frick.
Después de señalar otros puntos espinosos de la segunda sesión de la serie de Netflix sobre el «rabino hot» y su novia agnóstica, Frick fue todavía más allá y se preguntó si «Nobody Wants This siente alguna simpatía por el judaísmo».
La reportera citó un artículo publicado en Vulture en octubre del 2024, a propósito de la primera temporada de la serie, donde la crítica Fran Hoepfner se preguntó si «Nobody Wants This es ligeramente antisemita?».
Es que, en la serie, ningún personaje «parece estar muy a gusto con ser judío ni con la forma en que esto condiciona la vida de las personas».
Un judaísmo «terrible»
Hoepfner afirmó que, en el «universo cómico» del show, «el judaísmo es terrible: es una religión compuesta por mujeres regañonas y hombres perezosos, regida por reglas arcaicas que no permiten que los rabinos reformistas tengan novias no judías, pero sí les permiten jugar en una liga de baloncesto amateur los sábados por la mañana».
Volviendo a la segunda temporada, otro portal judío estadounidense, la Jewish Telegraphic Agency (JTA), se hizo eco de las críticas y señaló un detalle llamativo: un rabino de Los Angeles que trabajó como consultor en la primera temporada «no aparece en los créditos en esta ocasión».
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El rabino, Steve Leder, «nos dijo» en una entrevista de setiembre del 2024, «que se había esforzado por garantizar que el contenido judío se tratara ‘con autenticidad y respeto'».
Parece ser que, para muchos críticos, la segunda temporada de Nobody Wants This sintió la ausencia de Leder.













